Todos somos vendedores

La pregunta clásica de ¿el vendedor nace o se hace? Se puede contestar de diferentes maneras pero la respuesta que más me ha gustado en los años de experiencia de ser vendedor y estar entre vendedores es: “Todos somos Vendedores”.

Aunque en verdad hay vendedores que nacen, y demuestran su habilidad desde pequeños, son simpáticos, caen bien, buscan a las personas, ven a los ojos, extrovertidos, en fin las cualidades que decimos son deseables en los vendedores.

Sin embargo también tenemos personas con cualidades no tan afines a las de vendedor, por ejemplo algún ingeniero que se dedica a fabricar maquinaria, normalmente son huraños, metódicos, ordenados, cumplen reglas y procedimientos, etc., no quiero decir que estas cualidades sean malas, simplemente por experiencia no son tan afines a los profesionales de las ventas estratégicas, pero este ingeniero al terminar su maquinaria tiene la capacidad de vendérsela a otra persona. ¿Qué pasó? ¿Qué ocurrió en el proceso?

La respuesta es muy sencilla el conocimiento del producto, el entusiasmo, el orgullo de presentar algo que sabe si sirve y que le será de utilidad a la otra persona hace que obtenga las cualidades necesarias para hacer la venta.

Otro ejemplo de que todos somos vendedores es el siguiente: cuando nos graduamos buscamos un trabajo, realmente nos estamos vendiendo a nosotros mismos, el conocimiento que tengo, como trabajo, mis cualidades, éxitos que he tenido, etc.,

Que les parece el ejemplo de un inventor ante un accionista para convencerlo de invertir en su proyecto. Está vendiendo un negocio que se formará al producir su invento y este negocio le dejará más dividendos que si deja depositado su dinero en el banco.

Hitler, considerado por algunos como visionario, otros como el mayor asesino de la historia, podemos decir que también fue uno de los vendedores más grandes de la historia. Hitler vendió un ideal, un estilo de vida, un régimen y no solamente le compraron la idea la mayoría de los alemanes, si no gran parte del mundo. Lamentablemente sabemos cómo resulto todo eso.

Tomando estos ejemplos en cuenta podemos darnos cuenta que todos somos vendedores en algún momento, no necesariamente que nos dediquemos a las ventas, incluso puedo asegurar que somos vendedores hasta cuando compramos. Pongamos el ejemplo cuando vamos a un mercado, vamos a comprar frutas y verduras, llegamos a un puesto de naranjas y pedimos un kilo de naranjas, hasta ahí estamos comprando, al preguntar cuánto es y nos dan el precio la reacción común es “regatear”, es decir pedir dependiente que le baje el precio, estamos vendiendo la idea al marchante de que si no le baja el precio EL no va a vender, después de un intercambio de ofertas nos retiramos pagando un poco menos y tal vez, un par de naranjas más, dependiendo de que tan buenos vendedores seamos.

¿Estos ejemplos y situaciones que tienen en común? Simplemente que hay una situación de intercambio, el conocimiento del producto, una técnica, el deseo de hacerlo, seguridad en lo que queremos, actitud de negociación, empatía, ofrecimiento de algo que creemos que le servirá a la otra persona, en fin la serie de elementos, actitudes y conocimientos que deben tener los vendedores.

Para aquellos que nacieron con habilidades de vendedor tienen que aprovecharlas, pero para aquellos que nacieron con menos habilidades, la tarea es desarrollarlas, practicarlas, capacitarse para llegar a ser buenos vendedores.
Por tanto podemos asegurar que TODOS somos vendedores en algunos momento lo que sí está claro es que NO TODOS son buenos vendedores.

Autor
Mauricio Cárdenas Aldrete